Si elegimos productos de temporada, lo mas probable es que no hallan viajado miles de kilómetros desde otros climas o regiones para llegar hasta nuestro supermercado teniendo una huella de carbón menor.
Si vemos tomates o duraznos en invierno, es sospechoso por decirlo suave, naturalmente no se dan, o sea estamos
ante productos que no son de aquí o han sido manipulados genéticamente para que se puedan producir incluso en climas adversos, estos productos como sabemos, producen una serie de trastornos en las personas, a nivel de alergias, inmunidad a antibióticos, etc.
La naturaleza es tan sabia, que en cada estación produce exactamente lo que nuestro cuerpo nos está pidiendo, en verano tenemos jugosas sandias para calmar la sed, exquisitos tomates con vitamina E, que favorece la reconstitución de la piel, expuesta al sol y el calor. En cambio en invierno aparecen las naranjas ricas en vitamina C para mejorar nuestras defensas y cebollas que nos ayudan con el resfriado tan común en esta época.
La aparición de los alimentos por épocas no es casualidad, la sabia madre naturaleza vela por nuestra salud. Esto debería proporcionarnos gran tranquilidad, ya que podemos estar seguros de llevar una dieta bastante saludable si hacemos uso de toda la variedad de alimentos naturales que se nos ofrece en cada época. Solo debemos ir a la verdulería y elegir lo más barato, si están muy caros los tomates, es porque no es época de tomates, y debemos hacernos una carbonadita con cebolla zapallo y legumbres.



















